miércoles, mayo 28, 2008

Irrealidades

Para romper mi silencio prolongado. Tambien yo aclaro, lo acabo de terminar, no lo lei mucho, ergo, es un borrador que tendré que revisar


La hora del crepúsculo. Sin lluvia, sin nubes, pero una tarde lángida. No me esperaban (allí donde me esperaban) sino hasta después de un rato, así que decidí hacer tiempo deambulando por aquella área (familiar y desconocida) que rodea las vías del tren en el que viajaba, a pocos kilómetros de mi ciudad.

Mis primeros pasos me llevaron por las calles principales, llenas de colorido, bullicio y banalidades; ya las había recorrido infinidad de veces y en mi interior las despreciaba. Me interné entonces a través de un cúmulo de callejuelas. Tiempo después habría de lamentar esa decisión nefasta...

Tiempo. Precisamente la primera sensación que me asaltó fue esa, que el tiempo no reinaba sobre aquel lugar.

Miento. Mi primera sensación, mientras contemplaba la belleza arquitectónica, fue la sorpresa. ¿Acaso una zona de tanta alcurnia, donde se codeaba la alta sociedad, podía permitir que la Oscuridad, prepotente Señora, reinase tan imperturbada? No, miento de nuevo. “¡Qué poca luz!”, pensé más bien. Noches más oscuras he visto, sí, pero allí las tinieblas lloraban de soledad y desesperanza.

Como un vulgar turista, caminé distraído, atento a lo que me rodeaba (extraña paradoja). Pronto me di cuenta que objetivamente, esa zona debió haber sido hermosa. Magníficas casas (no con la majestuosidad fría de las suntuosas mansiones, sino con una calidez acogedora), vegetación cuidada, atención al detalle. Por razones que nunca entenderé, mi ánimo no se regocijaba en tales delicias. Espléndidos enrejados, obra de algún herrero con espíritu artístico, se convertían en mi mente en los aterradores barrotes de alguna prisión infernal. Alegres juegos de luces coloridas; trasformados en sombrías proyecciones. Cada uno de esos hogares era un escenario perfecto para alguna desquiciante película de terror.

Insisto, todo aquello mereció haber sido una lograda obra de un gran artista; pero era una obra que nadie admiraba. No encontré un solo ser vivo en todo mi recorrido, deambulaba libre de perturbaciones cual si paseara por un gigantesco mausoleo. Ciudad maldita, la llamé (con gran originalidad) en mi corazón.

Al poco tiempo, me asaltó una sensación de angustia, de frio temor. No era miedo a la muerte, bien sabía que nada había allí que pudiese dañarme. Era algo completamente distinto, que no había conocido en mi vida. Era temor a la vida. En aquel lugar, uno sentía miedo a seguir viviendo. Para aquel entonces, mi mente racional ya no gobernaba sobre mi ser.

Me encontraron, horas después, caminando sin rumbo, contándome a mí mismo historias de lugares maldecidos.

El alivio que sentí al ver la estación fue indescriptible. Huir, huir de aquella tierra maldita. “Blissful oblivion, embrace me”, me escuché decir. Dejé que el suave traqueteo del tren me adormeciera, para así despertar de esa pesadilla.



Este textito pedorro surgió de un improbability drive que hice por Martinez, hace poquito, una de esas veces que no te alcanza el tiempo para volver a tu casa y te sobra para ir directo a donde tengas que ir. Algunas sensaciones al caminar por ese barrio tan lindo de día, tan feo de noche, inspiraron este cuento. Aclaro por las dudas, la única parte autoreferencial es eso de que "caminé sin rumbo, contándome a mí mismo historias de lugares maldecidos", o en otras palabras, un improbability en el que iba pensando este cuentito. Lo demás esta ficcionalizado (obviamente). Facu, el que posteaba en verde era yo, ladrón! jaja vos posteabas en verde azulado.

jueves, mayo 22, 2008

Y cuando llegó volando el paño

Buscaba yo un algo, un sueño indefinible que no alcanzaba a entender. ¿Llega?
Esperé tanto este momento, preparando la guardia y puliendo el puñal, y me encuentro de golpe frente a él sin más arma que un facón roído y sucio...
¿Llega?
Esperé, esperé y esperé, deshilachándose el poncho de la esperanza que me cubría, triste abrigo tejido en lana de ilusiones, un tejido transparente, un tejido que dudo hoy si habrá existido jamás...
¿¿¿Llega???
Esperé y aún espero, ánimo presto pa'l combate, y así y todo, no sé bien a qué estoy esperando... sólo sé que buscan mis ojos cansados el horizonte, buscando en las pampas lejanas algún indicio del anónimo rival en la contienda, de esa voz amiga contra la que me batiré en duelo de amor y bravura... y nada, sólo el sol poniente que me lastima la vista escondido entre la bruma azul.
Y trajo el azar un paño volando.
Esperé tanto, y llegaste finalmente, voz amiga, cubierta por un manto de pies a cabeza que me impidió verte el rostro... sólo atinó mi mano trémula a dejar caer el vino del que se nutrían mis vuelos y a buscar desesperada el arma en la oscuridad. Así de rápido llegaste, brusca y fugaz en la noche, aún habiéndote anticipado un grito contra el silencio que sacudió mis cimientos. Y así como llegaste, te llevó de vuelta una brisa imperceptible...
Y ahora que llegó no atinan mis ojos a verlo.
Quiero verte, quiero que te quites el velo, pero no hay ya reclamo que valga, pues vanos son los gritos de quien reclama al vacío.
Llegar al potrero y, ¡minga que pateás para allá o para acá!, jugar de referí ciego...
Sólo espero hoy tu regreso, y esta vez espero alerta... esta vez es puñal y no facón lo que guardo en el cinto, y la única embriaguez que me urge es la del deseo de saberte.
Borracho de eso estoy nomás, tantas son mis ganas de batirme... borracho estoy nomás, que aún no sé con quién.


Creo muy necesario aclararlo, es un borrador de borradores...

lunes, mayo 19, 2008

Carta a Mariano

Lo malo que tiene este barrio es que los mejores jardines están enrejados, con guardias, paredones o perros. De ellos no se pueden cortar flores y eso no me gusta. Hoy salí, junto con la lluvia a mezclarme con el olor a tierra mojada y solo pude quedarme con una chiquita, blanca, que estaba en una esquina, rodeada de grandes plantas, pero sin quitarle distinción.

Cuando volví a casa decidí regalártela a vos, en agradecimiento por el caramelo que me diste antes de viajar, y las tres canciones que me cantaste al anochecer. Como no quería molestarte, ni que te des cuenta, te la escondí entre el pelo. ¿Revisaste? Se que sentiste nada mientras la ocultaba, soy muy sigiloso en lo que a esconder cosas se trata. En el poco pelo que me queda suelen perderse de todo, tenes que mover mucho la cabeza para que caiga todo lo que ahí se refugia. Capaz que caen cosas que te han dejado otros, mientras vos mirabas al cielo, siempre sonriente, cosa que nadie se animaría a interrumpir.

¿Y? ¿La encontraste? No te preocupes, ya se va a decidir a salir. ¡O quizá cuando te peines! es que son tan lindos los rulos, que esconden flores y no quieren peines, flores y muchas otras cosas. Si... Yo he llegado a sacar grandes cosas de entre mis pelos: Ramas y hojas son lo más usual, alguna vez un repollo, una bicicleta, un sueño ajeno, algunos globos y alguna vez se hizo un nido. Pero lo más interesante fue cuando descubrí que se asomaba un Hombre con bastón y bombín. Era alto, o por lo menos parecía, ya que no le podía ver las piernas, cara flaca, bigote, cachetes hundidos, ojos oscuros y palabras de diccionario viejo. En el primer instante frente al espejo nos dio miedo, nos miramos fijo a los ojos, pero sin palabras nos dimos la mano. Los primeros días me dolía bastante el cuello y las rodillas, pero entre las pocas conversaciones que tuvimos, me confesó su terrible miedo a las alturas y, por lo tanto, su imposibilidad de saltar.

Con el tiempo y la perpetua compañía, fuimos tomándonos confianza. Ahora sabíamos nuestros nombres, apellidos, historias y deseos. Me contó de sus viajes en grandes barcos y pequeños sueños. Sus estudios como medico, y la poca experiencia respecto al amor. Igualmente sobre lo que más le gustaba hablar siempre era de política. A pesar de que el era, se podría decir, de otra época, me escuchaba muy seriamente. Largas conversaciones a base de te y libros llenos de anotaciones alimentaban nuestra amistad por las tardes, cerca de la ventana que da al jardín. El se decía defensor de los preceptos del honorable Partido Autónomo Nacional y eso hacia muy buena combinación con su vestimenta. Yo no me proclamaba, ni ahora lo hago, por ninguna fuerza más que mis propias ideas. Igualmente discutíamos y chocaban nuestros ideales en cada esquina al tocar temas como las huelgas, los asentamientos de la periferia y los zapatos mal lustrados.

Una mañana, más temprano de lo habitual nos encontró camino a la biblioteca. Una discrepancia con respecto a los ideales del marxismo nos obligo a madrugar para consultar con las fuentes. El sol calentaba a pesar de estar en un avanzado otoño. Las hojas crujían bajo mis pies mientras el me abrazaba la cabeza. Decidimos caminar por la plaza. Los bancos verdes contrastando con el solado maltrecho siempre hacían de buen escenario para alguna charla. mientras caminaba, le contaba un sueño que tuve la noche anterior, en el que los dos éramos uno, un mismo cuerpo, un mismo bombín cuando de repente y por la poca atención que los funcionarios le prestan a las plazas que no son céntricas, me tropecé con una baldosa salida, y los dos caímos sobre el pasto del cantero al mismo tiempo que a el se le salio el bombín y el viento, con toda su astucia para jugar con quien menos lo espera, se lo voló y detrás de el salio mi querido hombre corriendo.

Siempre desee despedirme, porque a pesar de las diferencias, uno le toma cariño a lo que lleva en la cabeza por tanto tiempo. Fue difícil volver a acostumbrarme a vivir solo, a caminar solo, a almorzar solo. Es verdad, el cambio favoreció mi economía personal, la espalda ya no me dolía y nadie volcaría vino en mi frente cuando estornudaba durante la cena. Pero también lo entiendo, para un hombre es muy importante su sombrero, es una extensión de su cuerpo, si la cual no podría saludar a las muchachas en la plaza principal, actividad central para cualquier tardecita de pueblo.

Los años pasaron sin pena ni gloria. De la búsqueda desistí casi antes de comenzarla, al no encontrarle sentido alguno porque de por si, ¿quien podría entenderme al momento de preguntar por el paradero del hombre que habito entre mi pelo? El ultimo mes, viaje a mi ciudad para votar. Siempre me había abstenido presentando certificados de distancia, enfermedades raras o simplemente quedándome dormido. Pero en este último tiempo me interese más que nunca por la política. El padrón me dirigió a la Escuela nº8, y a una fila muy larga, que se enredaba con ella misma, convirtiéndose por momentos en un infinito, y en otros, en una única masa humana. Todos con su libreta en la mano, y cigarro entre los labios discutían sobre que lista aumentaría los salarios o cual estaba aliada a su sector social. Pero yo no podía seguir el hilo de ninguna voz, sobre todo en el momento en el que al fondo del pasillo vi un bombín negro, impecable, que salía del cuarto oscuro, mesa 5432, depositaba el sobre y se iba, lentamente se iba. No atine en moverme. Ya muchas veces me había pasado correr desesperadamente a desconocidos confundido por algo tan común como un sombrero. El presidente de mesa me llama la atención y me recuerda que vine a votar. Paso al cuarto oscuro. Al cerrar la puerta comencé lentamente a recorrer las boletas, una por una, leía el partido y los candidatos, así sucesivamente con cada partido, con cada cargo hasta que me detuve en una diferente. Solo eran 3 hojas de papel amarillento, escritas con perfecta caligrafía manuscrita, La sigla P.A.N. en la parte superior, con letras gruesas y negras y el nombre de mi amigo del Bombin debajo. Me sonreí, hasta puedo decir que me sonrojé. Sin dudarlo metí una copia en mi sobre y lo voté

Si no encontras la flor por estos días, me voy a arriesgar a pararme cerca del río, meter las manos en los bolsillos y dejar que se me vuele el sombrero para poder cortar alguna otra y mientras caminas por la plaza, sin que te des cuenta, te la voy a dejar en el bolsillo, para que te lo perfume y también a tu pañuelo con ese olorcito a té que tanto nos gusta.





Una idea que guarde de una charla con alguien que dista totalmente de mariano. Seguramente viaja este cuento con una mochila de errores que quiero descubrir pero estoy cansado para ponerme a corregir mas de lo poquito que hice.

Espero que este blog vuelva a funcionar como otras veces

hasta luego

jueves, mayo 08, 2008

Cuarta esquina del triángulo inconcluso

Pluma en mano suspiro los recodos de esta senda de papel y tinta y abro puertas.
Inhalo, exhalo, inhalo, vuelvo a inhalar. ¿Cuándo saldrá el aire de palabras? No lo saé, no hay forma de verlo; por ser aire es invisible, hasta que se empaña contra el papel. Y dicen que la humedad dura más que el soplo. Puede ser.
Lo recuerdo en el origen, letras sueltas y escrachadas. Un hilo conductor, la maestra de lengua y el cartucho azul lavable, que de vida se cargaba. Cosas sueltas e ingenuas, versos sutiles de una canción aún no compuesta. Un Nesquick mal hecho y unas galletitas de merienda y rayos catódicos bailando sin pena. Se agrupan los caballeros en derredor de la colina y esperan. Galopan con nerviosismo y sin rumbo fijo, de aquí para allá, de allá para aquí, las plumas de sus cascos envueltas en un halo de fantasía.
Primer recodo. Una mano amiga, palabras de aliento y una agenda sucia y raída. Adentro suyo se alternan ovaciones y burlas, y el dibujo escondido de un mafioso sonriente. Vuela el águila, se sacude la loca de la casa y amanecen las coplas inocentes. Romances, sonetos y juglares ingenuos acompañan a la brisa consistente, exhalada en alegrías, paz en frente y Rivadavia agotado de oficiar como local en el partido. Novel novela a punto de estrenarse. Hojas perdidas y rabia triste. Se extravió Bernardino; el águila herida seguirá volando.
Se forma el ejército, corazas relucientes de algodón. A la espera de órdenes, comienza el combate. Furioso destello de las lanzas y su rastro azul y negro. Un grito de desasosiego: trescientos sesenta y cinco soldados perecen sin dejar huellas.
Segundo recodo. Baja el águila su vuelo y se posa sobre esa mano extendida. Esa mano... esa Mano... el papel húmedo se empapa de sentido y flota con pereza en el viento. Lo veo transparente y tiemblo; lo toma la Mano, blancura que ningún blanco puede igualar, e invade el recinto vacío. Vuélvese una el águila con su naturaleza. Una herida en el pecho la impulsa a cantar esperanza en su travesía por el viento.
La dejó una flecha. La dejó una flecha a la herida, y corean los de paz soldados un grito de inguerra. No más duelos, no más puños cerrados ni brasas quemando pieles puras. Hoy se construye la esperanza. El CAPITÁN de las Mayúsculas, Sol Presente aún en tormenta fría y noche oscura, se hace brisa y clama vida para el mundo. Él colocó las letras magnas en nuestra Historia. Él quiere que nuestro cuento haga Mayúsculo al mundo. Son suyas nuestras armas: pluma y papel bajo sus pies, y una guitarra lejana; el ejército de los juglares canta huracanes de esperanza, embrisados en un suspiro contra la hoja.
Tercer recodo. No hay más línea por delante. Un desierto ambivalente y las rodillas mullidas me enfrentan al triángulo inconcluso. Tres recodos de una brisa, inhalar, inhalar, inhalar y olvidar bruscamente si respiro. Círculos redondos y cuadernos de gloria danzan como espejismos frente a mis ojos perdidos, esperando que los tome. Un grande mensaje que a la gente debes dar, escucho cantar a Fito en ese disco reeditado, dos mil años antiguo. El águila es ya vieja y su vuelo vacila... se pierde en la bruma y no se sabe más de ella. Llorarán por sus plumas y la enterrarán tristes silencios de ciudad, solos y olvidados por el mundo. En la punta de un monte, sin embargo, nace un pichón y canta al viento.
Hazme presente, noble ejército de ideas, dice el CAPITÁN posando su mano sobre su hombro. Renace la paz como un manantial que fluye sereno desde tierra adentro. Vuelan los juglares emplumados. Vuelan, mensajeros.
Inhalo un poco y exhalo mis memorias. Muerte y vida, vida y muerte, Vida que triunfa, siempre. Vuelve a correr el suspiro y se prepara la brisa. Atrinchérense y escuchen: intuyo que viene el viento...




Me agarró un flash inspirativo y lo puse en palabras, cosa que no me pasaba hacía mucho. Leyendo sobre la vida de Cortázar me impactó la idea de cómo la propia pluma va tomando recodos a través de nuestra Historia, y en el crecer de nuestro estilo van habiendo trayectos diferentes y únicos. Si lo notan medio fumado al cuento, es que está escrito muy metafóricamente. Es una crónica de mi relación con la escritura.
No en vano no termina con un punto final.

domingo, mayo 04, 2008

No es todo triunfo
y más de una vez hay caída
pero así y todo me sostienes
y me haces mirar el horizonte

No es algo que se alcance
sino algo hacia lo que se camina
y es caminando que se encuentra
el sentido de ésta nuestra vida
en Vos, con Vos, para Vos...

Y es en este nuevo sentido
en que hacia horizontes caminando
nos sabremos un día envueltos
en la bruma de lo intangible
en lo suave de lo inexpresable
en lo inconcebible del horizonte
al alcance de la mano.

La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá.
Entonces, ¿para qué sirve la utopía?
Para eso, sirve para caminar
Eduardo Galeano

Hacía mucho que no subía nada, entre parciales, y esto, y aquello... hace rato no tengo tiempo de sentarme en serio a escribir. De todas formas recién salió esto. Sé que es bastante pobre, y tiene muuucho de copia ("intertextualidad" dirían otros) de lo citado abajo. Pero bueno, salió.
¡Ah! Igual vengo hace rato laburando un par de ideas más serias. Será cuestión de tener el rato para sentarme y escribirlas, y ahí sí creo que puedo mostrarles algún plato más suculento.

viernes, mayo 02, 2008












Siempre estuve muy seguro

de cual era mi sendero
mi choza y mi vida
nunca habite corazones extraños
no use teléfonos ajenos
ni mande cartas a remitentes no deseados
las estampillas no se adherían a mi lengua
ni el amor se negaba a mi puerta

[en un cambio de planes]
del lado de acá
tumpa tumpa
tumpa tumpa
es todo diferente
para tumba
las flores ya no sonríen
tumpa tumpa
tumpa tumpa
y mis ojos se cierran
del cansancio de esperar
para tumpa

[despues de ver que no me mirabas]

Cortar la cabeza del esclavo
alegrará a nuestro Dios
y su sangre regará
las almas del inframundo
¡ay por favor!
que linda canción
voy de tirar a la basura
porque no te la quiero cantar
no te la quiero
no te la quiero cantar

[toco un solo de trompeta]

un poco loco
loco
un poco rojo
rojo
un poco bobo
un poco de todo estoy
estoy
así por vos
es que estoy
porque hay algo
mio
que no esta
en vos

[volando sobre el mar]


¿lugar?
¿fuera de ahí?
¿existe la espacialidad?
¿existís?
fuera de vos
no existo

[se prende el televisor]

Explotá cabeza explotá
convertite en colores
en aire
en aromas
hacerme religión
música
oración
quiero
quiero
quiero
darte algo
de mi
quiero
quiero
quiero
que te quedes aca
a pesar
de que
nunca estuviste
nunca te fuiste
y nunca desayunamos
ese café lavado
que solíamos preparar
cuando tenia esa cocina blanca hospital
café de hospital
recuerdo
aguado
como tu cara
morena
como tu cara
canción
de cortas notas
y profundas melodías
días
que pasan
y resuenan
en mis oídos
y maltratan
mi corazón

[y se acerca el fin]

siempre me gustaron las historias
que en pocas páginas
contaban un mundo
vivan una vida
y tocaban una tonada
en un armónio
color azul
saltaban la soga las adolescentes
y los pibes fumaban
su primer cigarrillo
escondidos atras del arbol

que hace años se cansó
de hacer renacer sus hojas
que lindo olor
ronda por el aire
olor a calor
a sol
a verano
entre el verde del cielo
y el azul del mar
me voy
silbando tu nombre
pensando donde
¿dónde?
¿dónde?








Lo acabo de vomitar desde lo mas profundo de mi ser. Nació para formar parte de La Vaca del Tejado
otro lindo blog donde publico cosas que escribo y fotos. La consigna por la que surgió fué ¨tu lugar¨.
Es un lindo cruce de historias que en fin son una sola historia. A volar bajito tocando con la nariz el mar.







miércoles, abril 23, 2008

si
hoy te espere
sentado en el cordón
...
no saliste de tu saguan amarillo
conté 354 piedras
cuatro caracoles
y 86 zapatos
varios con los cordones atados formando una flor
Entre las nubes
vi pasar un sacerdote volador
de sotana negra al viento
con mil globos de colores
atados a su silla
de playa, de verano.
Le pedí si me llevaba
si me ayudaba a salir de acá
me dijo que solo lo haría
si le enseñaba a tener fe
le convide un abrazo
y una flor
su cara se resplandeció
acompañada de una gran sonrisa
me presto los globos azules
para que se confundan con el cielo
me los ató en la muñeca
30 de cada una
y se fue silbando
una canción de amor
de esas
que se pegan con facilidad
como la pelusa a un caramelo.









se deben haber enterado lo del cura brasileño
y sobre ella, la espere mentalmente...

sábado, abril 12, 2008

- Al fin y al cabo vas a hablar
- Veo que desde tu posición es muy fácil hacer las preguntas, sino respondo recibo un golpe ¿no es así?
-Eso te gustaría, pero no. Aun así nunca te di permiso de hablar, y eso amerita una piña.
El hombre de pie golpeó al joven atado.
- No se que queres que confiese.
- Decime que hacías hablando con ella.
- Hablábamos de ropa...
Otro golpe a la cara
- No estoy de humor, y te lo digo por ultima vez, lo que te espera si no respondes es peor de lo que pensas.
-...
- Ahora ¿Que hacías hablando con ella?
- Aunque te lo cuente, ¿Que entenderías? Si nunca te importo tanto lo que se hiciera a sus espaldas. ¿Cual es tu rol? ¿Cuidar su imagen? No se a que costo, si "el" no lo sabe hacer que crezca, ya es hora de enfrentarse.
- Lo que yo haga por el no te importa, y deja de evadir la respuesta.
- ¿Acaso un hombre no puede hablar con una mujer? no hay motivos por lo cual deba estar prohibido. Mi admiración por ella es grande, es la única a quien le compartiría mis secretos mas profundos, a quien le lloraría mis problemas, y buscaría en soledad.
- ¿Pero era necesario tener que estar tan cerca? No entendes que se prohíbe hablar con ella. No soy yo quien pone las reglas. Solo las hago cumplir.
- ¿Y ella? Quien es el para impedirle a todos hablarle, o aun peor, prohibirselo a ella. Solo ella es la victima en verdad. No importa cuanta gente ahuyente, golpee o incluso mate, inevitablemente la gente se le acerca. Es obvio que genera mas atracción con su presencia, que el con su mano dura. ¿Es que no lo entiende?
- Lo que el haya decidido no es problema tuyo, limitate a obedecer y nada te va a pasar, ni a ella.
- ¿Que queres decir?¿Que no solo mi vida corre riesgo? Como veras no tengo tanto miedo a perderla, tal vez me le acerque más una vez muerto, nadie me lo impide.
- ¿Quien dijo que a vos te mataríamos? No creo merezcas ese privilegio. Ya te lo dije, matarte no nos va a servir, es obvio que ni a vos ni a los demás les molesta eso. Tal vez les duela mas su perdida.
-¿COMO? No lo creo, es inaudito, ese hijo de mil ¿quiere deshacerse de ella?
- Vos lo dijiste
- No creo que tu jefe haya visto el punto. Pero ¿Que mierda sabe el? ¿Porque se mete si no le concierne?. Que la quiera solo para si no es justo, no tiene ese derecho, nadie se lo dio. Y vos ¿Que mierda haces? ¿Porque lo seguís tan ciegamente? No ves que te manipula.
- Por si no lo notaste a mi no me importa un carajo de todo esto. No creas que me podes conmover. Yo no creo en ella como vos. La verdad que por mi pueden borrarla del mapa. Al fin y al cabo solo es una "cosa".
- No te permito que hables de esa manera. Es la mas importante que hay, alguien que jamás podrá ser igualada. Solo ella pudo con tareas que son increíbles. Su fuerza y su dulzura me mantienen pegado. No dudaría en darle mi vida, pero vos... no te mereces ni un poco su esfuerzo.
-¡BASTA! ME CANSASTE, DECIME YA MISMO QUE HACIAS HABLANDO CON ELLA ¡DECILO!
-...
-¡DECILO!
-...
-¡DECILOOOOO!
En ese momento el hombre no controló sus impulsos. Saco su pistola y le disparó al joven en el pié. El joven grito y lloró por un rato. Cuando se tranquilizó el hombre dijo:
- Te escucho.
- No podía esperar a verla. Tenía esa imperiosa necesidad. La extrañaba y la necesitaba, solo ella podía ayudarme. Mi hermana de apenas diez años esta muriendo de leucemia. Le pedí que la sanara. Se muy bien que puede hacerlo, su intersección es incomparable. Realmente sé que ahora mi hermanita esta bien. No tengo duda en que ya sanó.
-...

Un oficial entro al cuarto, le entrego una carta al hombre y se retiró. Este la abrió, la miró y sonrió.
- Bien bien. El jefe envía esto personalmente. Te informa que tu intento después de todo sirvió para algo y tu hermana se curó. Pero...
- ...
- ... fuiste sentenciado a muerte inmediata.
El hombre dejó caer la carta y miró al joven a los ojos. Pudo ver en su cara una inmensa satisfacción y una mezcla entre odio y pena acudió a el. Tomó la pistola, esperó unos segundos y disparó. Al salir escribió un informe sobre todo lo ocurrido y se lo entregó al jefe.
Al día siguiente, leyó en los diario Los siguientes encabezados: "Por orden del Jefe, todas las imágenes de la Virgen debían ser destruidas y/o quemadas".




Lo emepzé a escribir sin saber de que trataba, y al final el texto se armó solo y quedó asi.

lunes, abril 07, 2008

La chispa

Me veo en un pantano, rodeado de esa quietud incómoda que anuncia el devenir de lo que se escapa a nuestro conocimiento. A mi derecha e izquierda, se levantan gélidas y mudas unas barreras de hielo descomunales, muros que tapan el sol sin piedad y, lo que es peor, no dan ningún tipo de explicación. El piso se sacude constantemente bajo mis pies, y yo aquí varado; el hielo se me cuela por los huesos mientras que busco alcanzar eso que se me escapa, y sigo aquí, varado.
El anhelo que se desenvuelve frenético en mi pecho no tarda en convertirse en fuego. Un fuego desesperado por derretir los glaciales muros que le impiden crecer, pero que no lo logra, y no atina a descubrir cómo hacerlo. Así, remando y remando, no hago más que manotear inútilmente, y acabo por enterrarme en la arena movediza por completo.
El fuego se vuelve brasa extinguida.
Y así y todo, ese pequeño deseo, esa chispita que supo encender una hoguera, aún hoy palpita adentro. Sé que ronda por ahí, aunque la dura realidad no parezca darle cabida: no hay leña para que encienda. Pero está, y es ese estar lo que mantiene el movimiento de mis piernas, lo que me permite seguir luchando por alcanzar la cada vez más lejana superficie, aunque cada esfuerzo parezca más inútil que el anterior y me termine dejando más lejos de la orilla.
De tanto remar y remar, termino tocando fondo. Tan duras son las rocas que sostenían el suelo que me contenía… ahora estoy indefenso, inerme, y no tengo más que aferrarme a mi pequeña chispa, tímida y asustada por tanto frío.
Me duermo sin más techo encima que las húmedas arenas y sin abrigo que contrarreste la pesada influencia de los glaciares que aún persisten allá arriba. Me levanto y vuelvo a dormir, y así van pasando días y noches. El tiempo, así y todo, parecería estar estancado en este lugar.
En esta sucesión de días vacíos y absurdos, voy arrastrándome lentamente hacia donde intuyo está ubicado el sol ahora. ¡Pobre de mí!, me digo al mismo tiempo… aunque llegaras allí estaría demasiado alto como para estar a tu alcance…
Y sin embargo, esa chispa, tu chispa, me impulsa a seguir.
Y sin darme cuenta, sigo gateando y de pronto veo que estoy no ya con las rodillas en el piso sino que con firmeza, caminando y con paso cada vez más decidido, pues mi andar errante me llevó sin darme cuenta a un barranco que llevaba para arriba.
Un tirón de Su Brazo me ayuda a hacer el último esfuerzo y respirar una bocanada de aire fresco. Me siento lentamente -¡la increíble dulzura del aire libre!- y miro en derredor.
Todo parece igual que antes; sólo yo estoy cambiado, e ignoro si eso implica algún tipo de crecimiento. Lo único que puedo asegurar es que estoy más curtido. Y lo más importante, que tu chispa sobrevivió.
Me meto las manos en los bolsillos para contemplar impotente el panorama de la derrota (salí, sí, pero ¿prendió tu chispa?) y palpo casi sin darme cuenta algo que antes no estaba allí. El largo y penoso forcejeo por el fondo de la tierra me dejó, vaya uno a saber cómo, un puñado de ramitas embarradas en los bolsillos.
Una idea extrañamente ambigua, deliciosa y absurda a la vez, me azota de golpe la frente. Y al final, ¿por qué no? No se perdería nada en el intento…
No, dice mi sentido común con tono enérgico. Ya bastante has ofrecido por esto. Acéptalo, el sol está fuera de tu alcance. Y tu chispa no durará ni dos segundos con semejante parodia de leña.
Pero yo creo en el intento, creo en el perseverar, y prefiero perder una derrota luchada que sufrir por no haber intentado nada. Hoy se me presenta un absurdo por delante, pero tu chispa es demasiado fuerte como para someterse a las leyes de la racionalidad…
Arriesgo mi chispa, preguntándome si algo de ella me quedará cuando fracase mi intento, y enciendo un pequeño fuego. Luego entierro la cabeza entre las rodillas y no pienso en nada más.
No tengo más opción que despertarme, sin embargo, cuando las primeras gotas empiezan a caer sobre mí. Sí, los glaciares se están derritiendo, y no es poca mi sorpresa al comprobar que la pequeña chispa es ahora una hoguera descomunal.
Lentamente, el sol asoma y se encuentra con nuestro fuego.
Se abrasa la Tierra con la fuerza del Amor.

Fue saliendo hoy a la mañana... habla un poco de lo que es perseverar en una búsqueda, de esas que te posesionan por completo y que a veces parecen destinadas al fracaso...
No sé, por ahí me salió con ese estilo "Menapachesco" del que hablaba Facu, pero hoy estaba inspirado para algo así jeje. Tampoco sé si es lo que más, más me copa hablar en un castellano algo desargentinizado (decir por ejemplo "acéptalo" en lugar de "aceptalo"), pero este cuento fue dándose así.

miércoles, abril 02, 2008







Compañeros

¿porque caímos?
a mi me gustaban los sex pistols
¿Porque tuvimos que disparar?
las guerras no son nuestras
las balas tampoco
pero si las heridas
si es nuestra
la sangre que corre
y forma rios infinitos
que llegan hasta el corazón
de nuestras madres
eramos carne para leones
ambrientos y enojados
creímos por un momento
en la causa
la patria
y las palabras vacías
pero ahí
en el frío
y el barro
la soledad se sentía
porque no había aliento
de ningún pueblo
que sea capaz de llegar
y abrazarnos
porque fuimos enviados
como corderos entre los lobos







No se, me dio lastima que no haya nada nuevo y apelando a la fecha y bueno...

jueves, marzo 13, 2008

El "Retorno"...

En una cueva, en lo alto de una montaña, dos seres se aproximaban a lo que sería el fina de una guerra:

- No te daré espacio para que esto continue. Ha llegado tu fin ¡Tu reinado del terror perecerá!
- Hablas como si entendieras la natureleza de todo esto. Ni siqueira sabes de donde vengo...
- Tu lugar de origen no es mi interes. Lo unico que se ahora es que tu muerte nos librará. ¿Cuantos años has gobernado?¿Cuantos de los mios asesinaste?¿Cuantos años crees que nos llevará traer todo a la naturaleza?
- La naturaleza de la que hablas se retiró ante nuestra purificación, no creo que aun podrían vivir con esas asquerosas plantas, sus horribles bestias a la cual llaman "animales", y ese color anormal que tenía el cielo antes que nosotros llegaramos.
- El mundo era un lugar esplendido antes de su llegada. No aceptaré que ustedes nos quiten nuestras tierras, las que creó nuestro Dios, desde un principio fuimos destinados a vivir aca. Todo estuvo hecho para nosotros. Sus mentiras no nublarán la verdad.
- El mundo que les fué concedido fué un engaño. ¿Que clase de mounstroso Dios veneras? Esa bestia no nos detendrá. Este mundo es nuestro, concedido a nosotros. Ustedes solo lo infestan para provecho de el.
- ¿Quien crees que eres? Tu y tu gente desterraron a los mios. Asesinaron sin piedad. Ahora es el turno de hacer lo que se tendría que haber hecho antes. Matarte no sería ningun mal, solo un gran beneficio.
- Lo unico que te quedará sera tu maldad, nadie te guiará. Quedarán solo aqui y olvidados por Dios. Su existencia no tiene el sentido que piensas.
- Con esa farsa que sostienes no me convences. Te veras con tu Dios en mas alla.
- Que puedas hablar y empuñar una espada es solo una ilusión. Llegará el dia en que ya tendran esa capacidad, y volveran a la nada de donde vienen.
- Calla maldito farsante!!!
Una espada fué balndida con determinación. Un corte certero bastó para acabar con una especie. El silencio se apoderó del lugar, y mientras a lo lejos se divisaba que el cielo se tornaba de un color rojo suave, otro ser semejante al vencerdor se acerca a este y dice:
- Señor, lo ha logrado. Has traido todo a la normalidad, usted es nuestro rey.
- Asi es, despues de tantos milenios, yo Vulkhaj, rey de los muertos vivos, gobernaré el mundo...

Que loco sería que pase eso :O

hace tiempo tenía ganas de escribirlo, pero no encontraba la manera en la que me gustase narrarlo... si me convenció mas...

miércoles, marzo 12, 2008

No te olvides

Recien ahora, que bien tarde se me hizo, me doy cuenta de lo triste que se siente el olvido. Haber previsto antes, o haberlo aceptado, que algun dia llegaría, la amarga tristeza de saber que he sido definitivamente reemplazado.
Aceptos mis culpas, mi errores y el hecho de haber sido yo el que empezó. No fué mi intencion herirme mas, no sabía que esto sería peor, no tan brusco, no tan fuerte.
¿Por qué no lo acepto?¿Tanto duele el olvido? Es confuso y macabro. Te alivia y te persigue. Todvía no estoy dispuesto a que asi sea, ser el objeto del olvido, de la muerte. El silencio me acompaña, pues nada he de decir, al oir que el olvido es en mi, la parte de mi que había en ti.
El tiempo se ha cumplido, y he sido sentenciado. En el olvido de tu corazón he de yacer, desterrado por alguien que mas fuerte ha de ser. Mi culpa he de aceptar, pues yo he sido quien primero ha decidido olvidar, pero nunca he de olvidar que en el fondo una parte de ti, en mi se ha de quedar...
El tiempo me tiene que llegar, tengo que olvidar, ingerir ese mal, que como droga quita mi pesar. Mi vida continuar, y si bien la luna solo refleja mi sombra en el camino, espero que algun dia se duplique, y me olvide del olvido.


estaba melancolico...

viernes, marzo 07, 2008

La vida segun un miercoles








Si, porque no? rareza? acaso no se cruza todo el tiempo con paredes verdes, y con ladrillos viejos atestados de musgo?
Bueno, yo soy un poquito de eso, soy uno mas.
Esto es interesante, aunque para pocos. Nadie quiere escuchar hablar a algo de lo que únicamente la gente se acuerda cundo ensucia las tejas de su techo, mancha las paredes, o tapa parcial o totalmente una canaleta, desagüe o tubería.
No soy importante entre los míos. Criado y nacido en un barrio de clase media, en un casa bastante venida abajo (nadie deja que vivamos en barrios modernos) pero ahí estábamos todos bastante juntos, medio hacinados. Yo progrese, o por lo menos eso era lo que creía. Logre independizarme, me mude solo, a otro sector de la ciudad donde había... como es que la gente le llama... ah si!, chales!, muchos, de ladrillo visto, construcciones en las cuales éramos un lindo decorado, si es que no exageramos nuestras dimensiones, obviamente. Imagine, un lugar así es como un kiosco para un nene, o un cabaret para un soltero. Igualmente no todo era tan perfecto, pues en los kioscos se venden también libros y en los cabaret las mujeres no creen en la fidelidad. Acá compartíamos los huecos entre los ladrillos con las arañas, bichos bolita, gusanos, mortero, y todo la mugre que se les pueda ocurrir, pero, dentro de todo, era una buena vida. No se porque, pero en esta zona llovía mas, era un clima mas agradable, mucha humedad, yo brillaba radiantemente verde, era una locura verme por la tarde, cuando ya empezaba a secar todo, yo seguía apuntando al sol, para que todos me vean.
Mi casa era habitada por una familia común, bah, común para las que yo conozco que no son demasiadas. Eran un hombre y una mujer grandes, y un niño y una niña, pequeños por supuesto. De ellos no se mucho, los veía cuando salían y entraban y a los nenes en verano, que jugaban en la vereda. Así fue que en más de una ocasión recibí un pelotazo o me ensuciaron la cara con tiza. Pero eso solo ocurrió durante un tiempo.
Los años pasaron y el barrio fue cambiando. Nuevas casas, nuevas familias, nuevos autos, siempre la misma humedad. Mi casa estaba ahora vacía y así por un largo tiempo. Se mudaron a ella muchos bichos taladro, que rápidamente se ubicaron en las aberturas y en el techo y si que parecían disfrutarlo. La basura se acumulo en el porche y los otoños dejaban sus hojas tapando el marchito jardín. No se cuanto mas tiempo paso, pero ya las casas del cuadra empezaron a parecerse a la mía en el abandono, la suciedad y el olor. No parecía bueno, sobre todo porque ahora éramos muchos, por todas partes, moho en los techos, gusanos debajo de las hojas secas, hongos en los árboles y musgo, musgo entre todos los ladrillos, tanto que ya costaba apreciar el simétrico dibujo de la pared. El silencio lleno los espacios intransitables y la ausencia de todo lo lindo, se metió en cada rincón.
De un día para otro, unas maquinas amarillas, gigantescas revivieron las calles, las veredas se llenaron de hombres con cascos amarillos y grandes hojas de papel en las manos. Yo no entendía nada. Las casas empezaron a caer como lo hacen los árboles podridos. Les arrancaban las entrañas y con ellas sus habitantes y entre tanto ruido, maderas astilladas y revoques destruidos, vi que se acercaba uno de esos humanos, con su cara empapada de sudor, los ojos marrones que destellaban como quien disfruta de un buen vals o de un vino de colección entre amigos, que mas que amigos son colegas o hermanos, y lentamente se aproximaba y elevaba su masa, de cabeza negra cuadrada, que como todo aquello que mata guarda un poco de los restos de la victima anterior y el sol se reflejo en el brilloso mango de madera lustrada, que trajo a mi memoria los mejores tiempos de mi casa, los juegos por la tarde, las rayuelas en la vereda, la verja del jardín recién barnizada, y la masa que se acerca, los dientes se aprietan, verdugo y victima se hacen uno en el momento en que…
Caí. Ya nada se veía igual. Mejor dicho, ya no se veía nada. Estaba en la oscuridad, tapado por escombros. No se estaba tan mal, no se te olvide que soy un musgo. El caño roto de agua ayudaba bastante a sanar mis heridas y la falta de luz era un alivio a tanta exposición al sol del mediodía y así que me relaje por un rato largo. Deje de pensar en todo lo que había pasado, en el dolor y el sufrimiento, en las perdidas y al compás de las gotas, lentamente, me dormí.







Todo se remonta a la s ideas sin sentido, a las charlas de madrugada. Temas sencillos complicados. Como piensa o pensaria un musgo? un clavo? se puede rasgar el cielo? romper el mar? o simplemente, juntarlo con un dedo?
Dedicado a mi amiga Rosalba con quien hicimos un Blog: La vaca del tejado y es, moralmente, coautora de este texto.

miércoles, marzo 05, 2008

El silencio

¿Cómo se llegó a tal desastre? ¿Cómo fue que aquello que parecía en un principio inofensivo terminó resultando en este horror? Mil veces me he cuestionado lo mismo y mil veces he recibido la misma respuesta. El silencio. Un silencio devastador y terrible, más cruel que los gritos de cien harpías, pues aquello que él no cubre, lo cubren las sombras. Sin embargo, y luego de horas y horas de permanecer sentado en mi escritorio, viendo las pálidas gotas de lluvia estremecerse contra mi ventana a la luz trémula de la vela –imposible concebir la subsistencia de la luz eléctrica por estos días-, los recuerdos han ido anudando un breve suspiro que tal vez, pese a su humilde origen humano y a lo insignificante que resulta frente a las Voces Verdaderas, pueda llegar a aclarar un poco las cosas. Quién sabe. Mi camino ya está desplegado frente a mí; ya tengo mi misión. Me limitaré entonces a cumplirla.
Pocas serían las páginas que podría llenar si plasmara en ellas todo el contenido de mi memoria, pues algo ha sabido irla tapando quién sabe cómo. El llanto, la sinrazón, la locura de la destrucción evidente pero sorpresiva… no sé, simplemente no sé, y ninguna de las diversas explicaciones que me han dado los pocos compañeros que me quedan termina de perfilar una historia convincente. Y sin embargo, pese a haber olvidado tanto, aún mi mente recuerda, y los pocos vestigios que quedan de mi pasado son funestos. No hay otra forma de decirlo. Es por esto que no ceso de agradecer el tener mi memoria limitada; quién sabe qué otros horrores podría hallar yo en ese oscuro arcón. No quiero, pues, prolongar de modo excesivo mi sufrir, por lo cual mi relato será breve y conciso. Lo poco que recuerdo quedará grabado en el recuerdo de los siglos a través de estas páginas. Tal vez resulte útil para evitar tanto dolor de vuelta, y tanta oscuridad.
Mis primeras imágenes se remontan a una época distinta. Recuerdo, en primer lugar, el poder pasearme constantemente bajo una luz fuerte y blanca, demasiado diferente de los débiles rayos que hoy se filtran a través del espeso cielo. Tengo la impresión, asimismo, de que los ríos no siempre fueron grises, y de que esa sustancia ardiente y ácida que nos vemos forzados a hacer pasar por nuestras gargantas fue alguna vez suave y fresca, incluso tal vez cristalina. Pero todo eso parece tan lejano, tan distante, tan utópico, que no han de ser más que resabios de alguna ilusión inconsciente, de algún sueño perdido. Son demasiado reales para ser parte de esta realidad.
Me veo, pues, caminando por ese mundo extraño, por ese mundo distinto, al lado de un hombre fornido y calvo, alguien bastante parecido a mí, alguien que podría incluso ser de mi misma línea familiar. Pero es tan confuso el recuerdo y es tan ausente su imagen que me veo imposibilitado de decir esto con certeza.
Heme aquí, entonces, con el hombre calvo y de facciones rígidas y duras. Porta en su uniforme azul marino un sencillo y significativo estandarte, símbolo de una nación entera cuyo nombre no acierto a acordarme, nación cuya bandera dejó de flamear hace tiempo. De todas formas, hoy la única bandera que reina es la del caos, y es abrumador el contraste entre las ruinas que hoy nos rodean y la magnificencia de los edificios que creo recordar. Es en uno de ellos, rodeado de hombres armados y cubiertos de extrañas armaduras, que me interno con mi extraña compañía.
Desde aquí las imágenes se vuelven confusas, ininteligibles. Sólo acierto a oír un vozarrón potente y frío dando órdenes desesperadas y una alarma que anuncia la proximidad de la batalla. Miro a mi progenitor –o como quiera llamárselo-, que se limita a sonreírme y me muestra un tablero enorme. Es cosa de niños, dice señalando un botón. Aprietas y asunto olvidado.
Asunto olvidado. Cuántas veces he deseado que todo esto cayera en el olvido. Y sin embargo, es un hecho imposible. Esta destrucción que me rodea no es un juego, no es un recuerdo, no es una ilusión falsa, no es un mero contraste de ideologías. No… esto que me rodea es la realidad, esa realidad destruida y mutilada que, según me susurra mi conciencia en las noches más oscuras, yo colaboré a construir. Es aquí donde estamos hoy, y es algo muy lejano de ese “asunto olvidado”. Imposible olvidar lo que es moneda corriente del hoy, lo que es parte ya de la vida cotidiana. Imposible olvidar el alud de muerte y enfermedad que provocó ese juego de niños. Imposible dejar de lado el absurdo y la destrucción que desencadenó una lucha infértil y sediciosa, sin traer ninguna mejora verdadera, al igual que todas las luchas que usaron como motor de cambio la violencia. A veces desearía que la realidad fuera recuerdo, y que el mundo lejano que a veces imagino fuera real. Me siento tan desamparado, tan solo… no creo que me quede mucho tiempo aquí. Mas no quiero dar el último suspiro sin haber luchado por un cambio, y es por eso que dejo este testimonio. Para quien quiera leerlo. Para quien quiera algo distinto. Un lugar fuerte, seguro, en que toda violencia sea sólo una mala huella del pasado, un silencio ahogado por un grito de alegría. Ése es mi consuelo.
Y sin embargo, y hasta el último de mis días, mi conciencia me seguirá recriminando el haber obedecido a esa voz seductora y siniestra, a esa voz que con un dedo tentador me indujo a apretar ese condenado botón. Aún recuerdo las voces de elogio antes del desesperante resultado… aún hoy, cosa increíble, están nítidas sus exclamaciones de triunfo y un susurro que aún hoy me petrifica:
“Ya se los has dado de probar a nuestro plato fuerte… veremos qué dicen ahora. Veremos qué respuesta tienen frente a esto… el poder nuclear los silenciará de una vez por todas.”
Silencio que hoy está por romperse.

Dirigido, de un modo muy especial y con el debido respeto, a quienes optan por la violencia a la hora de dirigir nuestros destinos.


Aunque lo escribí hace un par de años, viene al pelo como para Huguito, Alvarín y compañía… ojalá que tomen conciencia y se dejen de joder con la vida de otros.

127, el duelo

La batalla primordial se repetía una vez más. Un duelo de hombres, de poderosos guerreros, un duelo violento y épico. El público vitoreaba a sus campeones. Los golpes iban y venían, de un lado y del otro; no había un claro favorito. El campo de batalla recibía el sudor de los combatientes. De a ratos, alguna que otra pausa necesaria, solo para después retomar el combate con mayor ímpetu. Los oponentes se estudiaban, medían sus fuerzas, y lastimaban los puntos débiles con gran inteligencia y astucia. La batalla crecía en intensidad y violencia, conforme el final se adivinaba próximo; los duelistas desplegaban ahora todo su repertorio, no se cedía un ápice de terreno, y ninguno estaba dispuesto a ser derrotado. El enfrentamiento se asemejaba de a ratos a una danza, los pies ágiles bailaban al compás, mientras los brazos despedían golpe tras golpe. Había lugar para la destreza y el talento, no todo era fuerza y brutalidad primitivas.

Finalmente, la victoria (aquella señorita traicionera y mercenaria) le concedió su beneplácito a uno de los heroicos titanes. El guerrero lanzó una última estocada exquisita (o tal vez un pincelazo mágico, quien sabe) para dejar desairado a su rival, y definir la contienda. Los espectadores agradecieron la entrega de ambos con una ovación cerrada. Puño izquierdo cerrado, festejo sobrio; no era momento para desmesuras, estaba exhausto, rendido por el esfuerzo sobrehumano. La diestra aún esgrimiendo con fuerza ese poderoso mandoble que algunos insisten en llamar raqueta. La batalla primordial había concluido una vez más.



Nada que agregar... ah, si, el titulo se debe a que la final de un Grand Slam es el partido número 127 del torneo.

martes, marzo 04, 2008

Sospecha y engaño

Las voces le murmuraban secretos en la noche.
Se miró al espejo tras terminar de afeitarse. Pelos caídos, montones de cadáveres de la capilaridad adornaban el suelo. Suspiró acariciándose la rasa mejilla; el día comenzaba y la tarea por delante era ardua.
-Buen día.- le murmuró su esposa al verlo llegar ojeroso a la mesa del desayuno-Te guardé un poco de cereal...
Tomó distraídamente el bowl que ella le alcanzaba y, soltando la cuchara, se dejó caer sobre el respaldo de su asiento. Su esposa lo miró.
-Se te ve en los ojos.
-Sí- le respondió él tranquilamente-, eso creí cuando vi tu expresión.
-Tú… tú...-las palabras no salían ni lograban articularse; el rostro de ella parecía desnudado ante una terrible verdad. Al final, devino el silencio.
Siguieron desayunando tranquilamente, como si nada hubiera alterado la rutina.

Recordaba los ecos de la víspera.
Almorzando en la oficina, recibió un llamado de un desconocido. Sus ojos se cerraron con frustración a medida que iba oyendo las palabras.
Colgó el teléfono con brusquedad y miró la foto de su esposa que tenía sobre el escritorio.
La tomó en sus manos. Se marcharía pronto.

Y anocheció.
Ojeó sigiloso la puerta, esperando desde unos arbustos. Le rugía el estómago; el hambre era, sin embargo, un mal necesario. En cualquier momento saldría…
Una hora. Dos horas. Tres. Mil. Y aún ella permanecía en la casa.
-¿Será posible?- se preguntó-¿Me habrán mentido?
Con un extraño aplomo, se levantó de su escondite y tomó la manija en sus manos. Las voces se oían más fuertes que nunca.
Y de pronto, lo escuchó. Risas ahogadas proviniendo del interior de su casa. Como una fiera, abrió la puerta de un golpe.
Testigos aseguran haber sentido una sucesión de dos disparos.
Él sólo vio la foto de su esposa en la basura.
Y callaron las voces.

Un cuento carente de mensaje, pero más laburado en el estilo.
tengo el presentimiento que a facu no le va a gustar mi cuento, pero bue...
esta pequeña historia surgió de una charla con el cura agüero, y cuando ya estaba bastante desarrollada me di cuenta que tiene ciertas similitudes con una reunión de 2do del año pasado... como la había sugerido yo, nomás es auto-plagio. (aparte, el resultado final es distinto, y con otro objetivo)
Mil gracias a Fede Estrella por la asistencia jurídica!
Divertios!

…acusado de los siguientes cargos: alta traición a su propia persona, conducta ignominiosa, deshonra pública, falta de fidelidad a los propios valores y/o convicciones. Pueden tomar asiento.

La fiscalía presenta su caso.

Su Señoría, mi argumentación será objetiva. Sin embargo, mi conciencia se escandaliza ante los hechos perpetrados por el acusado.

“Sus acciones son del dominio público, y han quedado suficientemente demostradas por las declaraciones de innumerables testigos y por un gran número de evidencias; como a continuación comprobaran con los elementos probatorios. Es por esto que no pretendo convencer a esta Corte de la culpabilidad del acusado, sino tan solo subrayar la gravedad de lo acaecido.

“El acusado ha dejado atrás todo atisbo de dignidad, y se ha abandonado a la desmesura. Olvidó el código de conducta propio de un caballero, y permitió que sus sentimientos prevalecieran por sobre su razón. Todo esto es digno de un ser irracional, de las bestias, no de una persona. Es decir que incluso desde el principio el acusado ha renegado de su condición de ser humano.

“En sus intentos desesperados por conquistar al objeto de su amor, actuó en contra de sus convicciones más profundas, y realizó acciones que en cualquier otra circunstancia lo hubieran hecho ruborizar, lleno de vergüenza. Ha quedado demostrado que en su fuero interno, el acusado reprobaba su accionar, por no ser coherente con su personalidad; aunque eso no supuso un obstáculo. Ni siquiera el saberse objeto de burlas, provocadas por la naturaleza pública de su proceder, fueron capaces de hacerlo reflexionar.

“De esa manera, olvido la inalienable fidelidad que cada persona debe mostrar por quien es, fidelidad que debe guiar cada momento de la vida de un ser humano. El acusado se faltó el respeto a sí mismo, siendo esta una falta injustificable.

“Una persona solo es verdadera dueña de su propio ser. Si niega ese ser, si lo abandona, ¿qué quedará de él? Ya no será un verdadero humano, y su existencia no tendrá sentido. Nuevamente, vemos como el acusado olvida su naturaleza. Todos sus derechos, el derecho a la libertad, el derecho a la vida, brotan de su condición humana. Habiéndola negado, niega también sus propios derechos. Algunos discutirán que los derechos humanos son inherentes a la persona desde su concepción hasta su muerte, pero la negación de su naturaleza humana ¿no equivale a su muerte como hombre?

“En cuanto a sus “nobles” fines, la Historia nos demuestra que sin importar el objeto de sus esfuerzos, aquellos quienes han olvidado las reglas que rigen a sus personas, han cometido crímenes abyectos y despreciables. Puede que en un principio sus intenciones hayan sido abnegadas, pero eventualmente, nadie puede mantenerse en el camino del bien si ha renegado de sí mismo. ¿Acaso la certeza de que ese camino es el que debe seguirse no es una convicción profunda? Y si otras tantas convicciones han sido quebrantadas, ¿qué garantiza que esta otra no lo será?

“Finalmente, me gustaría hacer notar a quienes me oyen que si el acusado no fue capaz de respetar su propia humanidad, si no reconoció un ser humano en su propia persona; entonces ¿qué trato se puede esperar que dispense a sus semejantes?

“Por todo esto, la fiscalía pide para el acusado la pena capital.

El acusado ejercerá su propia defensa, puede exponer sus argumentos.

Debo felicitar al fiscal por su locuacidad, aunque mucho me temo que estoy lejos de compartir su opinión.

“Se me acusa de haber traicionado mis convicciones. Sin embargo, la convicción más honda, mi anhelo más profundo, es el amor por el que luché. No haber empleado todos los medios a mi alcance hubiese sido una traición verdaderamente digna de condena. Por supuesto que lo que he hecho me produjo intenso oprobio, pero la vergüenza hubiese sido infinitamente peor si me hubiese quedado de brazos cruzados.

“El fiscal olvida que lo que verdaderamente debe guiar todo momento de la vida de un hombre es el amor. La naturaleza humana, la verdadera naturaleza humana, se encuentra en el acto de amar. No es un verdadero hombre quien no ama. Y el amor se encuentra por encima de todo. Olvidar eso constituye una falta mucho más injustificable que la que se me imputa.

“Quien haya optado por ser “fiel a sí mismo” en lugar de apostar por el amor, esa es la persona que no merece vivir. Un hombre que no haya amado ha despediciado su vida.

“Se me acusa de no haber sido capaz de reflexionar. ¿Es que acaso una persona enamorada se puede permitir reflexionar? Y debo decir además, que en caso de haber dejado que fuese la fría razón la que gobernase mis actos, hubiese obrado exactamente como en efecto obré. Mi inteligencia me permite ver claramente que el amor vale más que aquello que “traicioné”.

“Me encuentro obligado a decirle a la persona que tan fervorosamente me acusa que incurre en un error grave. Al parecer, considera que el hombre es dueño de su propio ser. Pues bien, no, no es así. Nuestras personas (al menos la mía) pertenecen a nuestro Creador y Salvador, que nos ha enseñado precisamente que entregarse a uno mismo, lejos de ser una traición, es el gesto más grande que puede realizarse en la vida. Entregarse a uno mismo se asemeja más a nacer nuevamente que a la muerte aludida.

“Con respecto a la última argumentación del señor fiscal, debo decir que la Historia nos demuestra más bien que las más grandes gestas, que los hechos más merecedores de ser recordados, han sido impulsados por el amor. ¿Alguna vez se ha escuchado una tontería más grande que decir que el abandonarse al amor corrompe? Los personajes que mayor aporte le han hecho a la humanidad dejaron que el amor guiase sus pasos.

“Quiero decir también que no considero que este tribunal tenga competencia sobre el caso. Mis acciones fueron de carácter personal, al único que eventualmente podrían haber causado perjuicio es a mí mismo.

Juzgarme por lo hecho me parece tan absurdo como condenarme por lo que piense. Teniendo en cuenta que no provoqué (ni pretendí provocar) daño alguno a ningún particular, ni a la sociedad en su conjunto, solicito que sea mi consciencia (y no esta Corte) la que juzgue mis actos.

“Por último, quisiera recordarles que, dejando de lado el debate de si en efecto he cometido la traición que se me imputa, mi proceder se debió a mi fidelidad a algo más grande, algo que me importa más que mi propia vida, y que es el amor de la persona que amo. – hizo una pausa, revolvió su taza de nesquick – No sería sensato reprocharle a esta Corte si decidiese no aplicar una ley por considerar que le debe más fidelidad a la Constitución, por decir algo.

“Es por todo esto que rechazo de plano las acusaciones que pesan sobre mi persona y solicito que mi proceder deje de ser objeto de cuestionamientos.

Habiendo entonces escuchado los alegatos finales, esta Corte pronunciará su veredicto: encontramos al acusado culpable de los cargos que se le imputan. – hizo una pausa, sonrió, y prosiguió diciendo – Lo condeno a ser feliz junto a la persona a quien tanto ama.

La jueza se levantó del estrado, se acercó al banquillo de los acusados, e hizo evidentes sus sentimientos por el condenado.


domingo, marzo 02, 2008

Che a ver si nos ponemos las pilas y comentamos los textos. En los ultimos diez posteos no llegamos en ninguno, creo, a pasar los dos comentarios. Ya lo dije una vez, y no tengo muchas ganas de repetirlo: COMENTAR ES PARTE DEL PROCESO, AYUDA A PERFECCIONARNOS, y a pesar de que a veces lo hacemos por messenger, lo mejor es que los escribamos aca.

Otra cosa, no es por presionar o nada, pero Tano, hace mucho que no subis nada! Estaria bueno, aunque no sea un best seller, porque este grupo no es para eso, pero algo.

Sin mas nada que decir, los abrazo y me despido.

facu.-

El camino

No veo el final del sendero. Es un camino largo... y con tantos obstáculos... ¿Cómo sortearlos? ¿Cómo llegar? ¿Nadie tiene una respuesta?
El eco de mis pensamientos repercute en mi mente, pero no; no hay respuesta. Me ilumina entonces una idea, una locura, pero tan factible... yo puedo. Solo. Sin nadie. ¡Si soy capaz de hacerlo por mi cuenta!
Reanudo mi caminar con la frente en alto, mirando todo desde arriba, pero en mi interior, los cimientos de la torre comienzan a resquebrajarse. La duda me embarga y me lleva lentamente ante un nuevo alto.
La alternativa... ¿Qué hacer frente a ella? ¿De qué forma sortear los obstáculos? ¿Cómo distinguir la manera correcta? Y, de ser encontrada, ¿Valdrá la pena ponerla en práctica?
-¡Pero yo solo doy abasto!- me grito a mí mismo- ¡Soy lo suficientemente bueno!
Empiezo a correr, pero no tardo en parar de vuelta, con un respingo. ¡Una encrucijada! Ahora sí que estoy en aprietos. ¿Por dónde debería ir?
Me desplomo, fatigado. A lo mejor si paro, el camino correrá solo.
Miro a mi izquierda y me sorprendo de ver que no estoy solo. Un peregrino como yo viene por el camino, silbando alegremente. Me descubre y se detiene.
-¡Hola!- dice con amabilidad- ¿Pasa algo, muchacho?
Lo miro sin entender y no respondo.
-Déjame darte una mano- añade. Y me tiende su robusto brazo. Pero me niego a darle el mío.
-Se ve que no sabes qué hacer... temes decidir. Pero la vida está hecha de decisiones, y por lo tanto debes afrontarlas.
Me aconseja así, de a poco, con cariño y comprensión. Se agacha para ponerse a mi altura y me ayuda a levantarme.
-Es difícil elegir el camino correcto – continúa-, pero debes hacerlo. Y esta opción no es siempre la más atractiva, pero es la que te hará mejor. Yo puedo darte una mano si quieres, pero hace falta tu consentimiento. Para eso, primero es necesario que sepas reconocer tus flaquezas... ¿Cómo puedes recibir una ayuda que no crees necesaria? Ven. Caminemos juntos.
¡Qué sabias sus palabras! Tiene razón. No puedo hacerlo todo por mi cuenta. A veces necesito ayuda, y hoy la acepto.
Miro los tres caminos, y siento miedo. Me muerdo el labio. Entonces, una mano se posa en mi hombro y comprendo. La única forma de terminar el sendero es caminando.
Miro a mi amigo y, con una renovada esperanza, reemprendemos el viaje.

Lo escribí hará unos años, cuando me pidieron que pusiera en letras lo que era para mí un buen maestro. Sé que vengo medio monotemático, pero es un cuento que me gusta y que quería compartir.

jueves, febrero 28, 2008

Escritor a escribir



Que escribir cuando ni uno mismo sabe que escribir? ojo compañero, que no se vean forzadas sus ideas ante la suplica de una linda y amigable muchacha por tener unas palabras que levanten un poco mas su ego de cartón. Usted, escritor, no es servidor de nadie mas que de sus propios ideales. Solo escuche a sus musas, las cuales no son de carne y hueso aunque a veces si que conviven con cuerpos terrenales embelezando a todo aquel que pueda llegar a satisfacer sus ansias mas profundas y vanas.
Al elegir las palabras, piense que serán el transporte de sus ideas, que endulzaran o destrozaran oídos según lo que usted desee. Piense en ellas como bestias las cuales debe aprender a domar, y enseñarles a quien atacar. Sus disparos deben ser certeros, no deben confundir a las personas y solo el destinatario se debe sentir como tal.
Colega tenga en cuenta el poder que usted posee, la fuerza que maneja puede mover cordilleras y hacer girar todos los mundo que usted desee.











Perdonen pero a las habituales faltas de ortografia que acompa;an a mis textos, se le agrega que la Mac no tiene enie ni se como hacer los acentos. El resto, es hitoria.